El gobierno israelí había puesto sus planes militares en suspenso hasta después de las elecciones presidenciales en EE.UU., tras las cuales se ha implementado un plan de 3 etapas, con el objetivo final de la destrucción de la infraestructura nuclear de Irán

El ataque de Israel a Irán se puede producir a principios de 2013

Carlos Montero –  Martes, 27 de Noviembre

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En un reciente encuentro con analistas discutíamos los principales factores de riesgo actuales del mercado. Les resumo: Fiscal cliff de EE.UU., crisis de deuda griega, crisis económica en España, poca visibilidad de los resultados empresariales a nivel global…y riesgo en Oriente Medio. Es en este último punto en el que me quiero centrar hoy, pues creo que es el que mayor potencial de desestabilización presenta.

Hace unos meses se filtraban unos informes del Pentágono en el que se daba casi por hecho el ataque a las instalaciones nucleares de Irán por parte de Israel y EE.UU. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha estado preparando al mundo durante todo el año para un ataque a Irán. Recientemente se ha emitido un documental en EE.UU., mitad propaganda mitad información, en el que se mostraban los progresos que las agencias gubernamentales israelís habían conseguido ante un ataque unilateral contra la defensa área y los misiles iranís, y contra su infraestructura nuclear, y cuáles serían las consecuencias en términos de reacción mundial y de respuesta militar iraní. El documental concluía que la represalia iraní sería contenida ante el miedo de que EE.UU. entrara en el conflicto.

El analista Nadeem Walayat revela las fases de un ataque de Israel a Irán, establecidas en los juegos de guerra que el país judío ha estado desarrollando durante todo el 2012.  Una de las consecuencias de estos juegos de guerra israelís, fue que tras un ataque israelí, miles de cohetes de largo alcance proporcionados por Irán, se lanzarían contra Israel desde Gaza y el Líbano. Por lo tanto, una de las acciones más claras de la planificación militar israelí, afirma Walayat, sería establecer un escenario geográfico que permita a Israel eliminar los cohetes de largo alcance que pudieran ser disparados desde Gaza y el Líbano. De esta manera, se establecerían las bases para un ataque a la infraestructura nuclear iraní.

Walayat establece tres fases en el programa militar israelí contra Irán:

Fase 1. Invasión de Gaza para inutilizar la capacidad de los cohetes de largo alcance.

El gobierno israelí está utilizando represalias a Hamas como cobertura política para la justificación de un asalto a Gaza por tierra y aire, con el objetivo principal de buscar y destruir gran parte de los almacenes de cohetes que tiene Hamas en la región.

Esta invasión no tendría muchas bajas israelís, según el plan militar del país, y sería de corta duración. Sobre un mes.

Fase 2. La invasión del Líbano, para inutilizar a Hezbollah.

Después de la destrucción de la capacidad militar de Hamas en Gaza, evitando así posibles represalias tras el ataque a Irán, la máquina militar israelí pasará  a la segunda fase que será la destrucción de la infraestructura militar de Hezbollah en el sur del Líbano, con el fin de evitar el lanzamiento de pequeños cohetes y morteros hacia el norte de Israel.

Las bajas previstas por el ejército israelí serán mayores que tras la invasión de Gaza, aunque no excesivas. La ocupación se mantendrá hasta después del ataque a Irán.

Fase 3. Ataque a la infraestructura militar y nuclear iraní. Principios de 2013.

El ataque podría tener lugar en algún momento de enero de 2013, antes de las elecciones generales israelíes. Dado que gran parte de la infraestructura nuclear iraní está bajo tierra a mucha profundidad, también se está planeando la utilización de fuerzas terrestres, o el uso de misiles nucleares tácticos para vaporizar dicha infraestructura.

Respuesta iraní.

Irán también ha realizado juegos de guerra que han detectado que la capacidad de respuesta del país después del ataque de Israel se reducirá fuertemente, por lo que Irán puede concluir que si el ataque es inminente, dar el primer golpe.

Sin embargo, el problema para un ataque iraní tras la invasión de Israel del Líbano, es que podría arrastrar a los EE.UU. La ventaja sería que uniría a la población del país, cada vez más afectada por las consecuencias de la hiperinflación.

Un escenario alternativo que echaría los planes de Israel de atacar Irán, sería si este último decidiese cumplir las resoluciones de la ONU respecto a su programa nuclear. No hay evidencias de que esto pueda llegar a ocurrir. Más al contrario, la preparación de Israel para un ataque, estaría acelerando el programa nuclear iraní para intentar detonar una serie de pruebas nucleares que sirvan de advertencia contra un ataque.

El gobierno israelí había puesto sus planes militares en suspenso hasta después de las elecciones presidenciales en EE.UU., tras las cuales se ha implementado un plan de 3 etapas, con el objetivo final de la destrucción de la infraestructura nuclear de Irán, afirma Walayat. Este plan sugiere que en los próximos tres meses veremos: una invasión de Gaza, luego del Líbano y por último el ataque a Irán.

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