Al igual que los analistas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) trabajan para conocer e informar al Gobierno de aquello que pueda afectar a la seguridad, estabilidad y defensa del Estado, el analista de inteligencia de una empresa es capaz de identificar aquellos elementos de la información determinantes para entender y localizar oportunidades y amenazas.

SOCIEDAD

Los servicios de inteligencia llegan a la empresa

Por primera vez en nuestro país, un máster, en el que participa el CNI, forma a futuros profesionales en la obtención y análisis de información como ventaja competitiva de la empresa

CRISTINA GARRIDO / MADRID
Día 03/09/2010 – 18.05h
 
 
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Tras la Segunda Guerra Mundial, el fabricante de motos japonés Honda pensó que EE.UU. podía ser una buena oportunidad de mercado por su alto índice de población. Antes de desembarcar en el país de las oportunidades, la compañía envió a tres ejecutivos para investigar qué aceptación tenía la marca, cuánta gente tenía moto, a qué se asociaba… Con toda la información recopilada, llegó a la conclusión de que la gente que conducía una moto en EE.UU. en los años 60 eran «Easy Riders», un público para el que Honda no fabricaba. Pero no se dieron por vencidos y definieron una estrategia alternativa. Querían transmitir la imagen de que en EE.UU. la gente amable conducía una Honda y, para ello, fueron a San Francisco y Los Ángeles, las zonas más pobladas por japoneses, y regalaron a cada uno de sus compatriotas una Honda. Al cabo de siete años, Honda vendía una de cada dos motos en EE.UU.

Mario Esteban, presidente de la Asociación Española para la Promoción de la Inteligencia Competitiva (Asepic) utiliza este ejemplo para explicar cómo trabaja el analista de inteligencia, un perfil que, aunque suena algo «jamesbondesco», no tiene nada que ver con el espionaje, sino con «tener la capacidad de percibir y ver más allá de lo que está a la vista de todos», matiza Eliana Benjumeda, directora de Infoline, una de las pocas empresas que ofrecen servicios de inteligencia competitiva en España.

Al igual que los analistas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) trabajan para conocer e informar al Gobierno de aquello que pueda afectar a la seguridad, estabilidad y defensa del Estado, el analista de inteligencia de una empresa es capaz de identificar aquellos elementos de la información determinantes para entender y localizar oportunidades y amenazas.

«Lo que hace el analista es transformar información en un producto de valor añadido, en conocimiento para la toma de decisiones en el ámbito de la defensa de unos intereses nacionales o económicos», señala Diego Navarro, codirector del Máster Interuniversitario de Analista de Inteligencia, que organizan la Universidad Carlos III y la Rey Juan Carlos. Una iniciativa académica pionera en España en la formación de futuros expertos en el arte de convertir la información en una ventaja competitiva para la empresa.

Pero la labor del analista de inteligencia de una empresa no es robar información ni penetrar en los secretos de otros, porque no es un espía. El 85-90% de la información que maneja procede de fuentes abiertas (desde los medios de comunicación hasta publicaciones científicas, anuarios, tesis doctorales, imágenes de satélites comerciales, etc.), que son legales, pero no siempre gratuitas. «Tenemos un código ético muy estricto y usamos una regla no escrita: Pensar en lo que no te gustaría que escribieran de ti o de tu empresa en la portada de un periódico», advierte Eliana Benjumeda.

Una disciplina novedosa en España

En España aún estamos verdes en la aplicación de la Inteligencia Competitiva, un campo en el que algunos países nos llevan hasta 20 años de diferencia. «Tan sólo tres o cuatro empresas tienen de verdad un grupo de Inteligencia en nuestro país, otras lo tienen pero prefieren llamarlo equipos de Estrategia porque la palabra “Inteligencia” todavía da un poco de miedo, se sigue relacionando equivocadamente con el espionaje industrial», explica Mario Esteban.

Pero la realidad es que es un perfil cada vez más demandado en nuestro país, sobre todo por empresas extranjeras, especialmente las farmacéuticas, para las que es vital tener una perspectiva de negocio a muy largo plazo. De hecho, el problema actualmente es que no se consiguen cubrir los puestos que se ofertan porque la cultura de inteligencia no está suficientemente implantada en España.

La creación del Máster Interuniversitario en Analista de Inteligencia, en el que participa el CNI, viene a cubrir el vacío académico que existía en este campo. Pero ¿por qué poner en marcha el Máster ahora y no antes? «Porque antes con que alguien fuera a una feria ya sabía por donde se movía el mercado, pero el mundo ha cambiado y las empresas ahora tienen competidores de países que ni pones en el mapa.», indica Benjumea.

El CNI se abre

Precisamente, la implicación del CNI en este máster forma parte de un amplio proyecto con un doble objetivo: «abrirse a la sociedad y fomentar la cultura de inteligencia en España», explica Diego Navarro. Aunque ser alumno «no da puntos para entrar en el Centro Nacional de Inteligencia», como se apresura a aclarar Fernando Velasco, codirector del Máster, ya que ellos tienen sus propios procesos de selección.

Lo que parece claro es que con una perspectiva de futuro en la que el volumen de información será cada vez mayor, es necesario formar una cantera de analistas que respondan a la demanda de empresas y organismos oficiales. Una circunstancia que ya están viviendo en EE.UU., dondeuna investigación del diario The Washington Post ha desvelado que ya son 1.271 las agencias del Gobierno y 1.931 las compañías privadas que se encargan de la seguridad nacional y la inteligencia.

Aunque pueda parecer contraproducente que una empresa privada forme parte de los servicios de inteligencia de un país, la imposibilidad de controlar todo el volumen de información que se genera hoy en día está fomentando una tendencia a externalizar determinadas capacidades, «pero sólo en el ámbito de las fuentes abiertas y con importantes cláusulas de confidencialidad», aclara Navarro.

El perfil

Pero, ¿qué cualidades necesita un analista de inteligencia? «Saber mirar, que se aprende; tener curiosidad, que se tiene o no; y contar con una gran carga ética», señala Mario Esteban, quien advierte que, además, deben ser personas muy seguras de sí mismas, porque «van a escribir para el jefe y una línea suya puede hacer perder a la empresa mucho dinero o su reputación».

Tanto Cristina Rivas como Ruth Arcos, dos de las alumnas de la primera promoción del Máster en Analista de Inteligencia, coinciden en que «cualquiera no puede dedicarse a esta profesión». «Una persona que se dedica a obtener y analizar información tiene que tener un alto sentido de confiabilidad, prudencia y un fuerte código ético», aseguran.

Para ser el «Pepito Grillo» del jefe, los expertos consultados coinciden en que los licenciados en Historia, Geografía o Biblioteconomía y Documentación suelen ser muy buenos candidatos, aunque destacan la importancia de que en los equipos de inteligencia haya distintos perfiles profesionales porque la experiencia permite ver a unos cosas que otros no ven. «La información que obtienes es como un cuadro impresionista, si lo miras de cerca sólo aprecias las pinceladas, pero si te alejas ves la imagen completa». Mario Esteban va más allá y asegura que el ciclo de inteligencia es como resolver el cubo de Rubik…¡sin pegatinas! Una labor complicada que, si se hace bien, puede convertirte en el mejor amigo del jefe…

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Jose María Blanco Navarro

 

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POR PRIMERA VEZ EN NUESTRO PAÍS, UN MÁSTER, EN EL QUE PARTICIPA EL CNI, FORMA A FUTUROS PROFESIONALES EN LA OBTENCIÓN Y ANÁLISIS DE INFORMACIÓN COMO VENTAJA COMPETITIVA DE LA EMPRESA

PARA QUÉ SIRVE UN ANALISTA DE INTELIGENCIA?

PARA QUÉ SIRVE UN ANALISTA DE INTELIGENCIA?

Esta es una gran pregunta, que he tenido que responder en distintos ámbitos, en repetidas ocasiones, a lo largo de la semana.

Partimos de algunas cuestiones que son en parte limitativas a la hora de presentar los posibles servicios de un analista. Una de ellas es el propio concepto de “Inteligencia”, históricamente ligado a los servicios de inteligencia. El propio Glosario de Inteligenciadefine este concepto como “el producto que resulta de la evaluación, la integración, el análisis y la interpretación de la información reunida por un servicio de inteligencia. Visión tradicional que se va desmoronando poco a poco mediante la incorporación del concepto a ámbitos de la empresa. Otras limitaciones derivan del mismo uso peyorativo que asocia esa posible función a lo secreto, al espionaje, y …al vodka con martini “shaken, not stirred”.

Pero también es habitual encontrar el concepto inteligencia, por obra y gracia de Goleman (bueno, y de otros previos que no lo supieron vender tanto) ligado al adjetivo “emocional”. Hasta aquí llega la cultura popular y general sobre lo que sería inteligencia, además de su calificación como una posible destacable cualidad del intelecto.

El  Glosario de Inteligencia citado incurre en una contradicción al señalar que un Analista de Inteligencia es “un especialista en la valoración, la integración, el análisis y la interpretación de información para su conversión en conocimiento”. En puridad, debería haber añadido “…para su conversión en conocimiento en/para un servicio de inteligencia”. La limitación señalada en la definición de Inteligencia no se traslada a la definición del Analista de Inteligencia.

Evidentemente me quedo con la opción más abierta. Profesores y expertos del ámbito académico señalan, y personalmente estoy de acuerdo, que la inteligencia tiene múltiples caras, entre ellas su consideración como una disciplina específica, con su metodología, sus técnicas, sus herramientas. Otras dos caras han sido ya enunciadas, la que asocia el concepto a los servicios de inteligencia, y la inteligencia como un producto (en general materializada en un informe orientado a un fin). Otra dimensión sería la inteligencia como un proceso, que se basa en un discutible ciclo de inteligencia (flexible y adaptable a las condiciones de cada unidad de análisis y las necesidades y objetivos de la misma).

En definitiva, la inteligencia sería un proceso de obtención, gestión y análisis de la información que tiene como objetivo generar conocimiento para apoyar la toma de decisiones. Es en ese apoyo a la toma de decisiones, y a la solución de problemas, donde tiene valor y ello es a su vez lo que caracteriza la función del analista. En este sentido es un proceso especializado de gestión del conocimiento.

Para lograr ese apoyo a la toma de decisiones, a la solución de problemas, en un mundo que cambia a velocidad de vértigo, donde nada es lo que parece, en el cual los procesos de desinformación y manipulación son continuos, y donde la disponibilidad de información oportuna en tiempo y lugar se traduce en millones de dólares,…es preciso contar con especialistas que aúnen una formación general de base, unos conocimientos específicos sobre la gestión de la información, y unas habilidades que en muchos casos son entrenables. Ya hemos comentado bastante estos temas en este blog, y seguiremos insistiendo en esa línea. Porque lo que aporta valor no es la información, tenemos toneladas, sino el proceso al que se somete mediante el conocimiento y experiencia de un analista. Ni siquiera la tecnología garantiza el producto inteligente.

Un analista de inteligencia, por tanto, debe tener conocimientos en todo ese proceso de gestión del conocimiento o ciclo de inteligencia. Una metodología. Unas técnicas. Unas herramientas. Pero ello por sí mismo no garantiza la calidad del producto. Es  preciso disponer de unas habilidades de pensamiento (crítico, lógico, sistémico, práctico, creativo,..), de comunicación (sobre todo escrita, pero también verbal, empatía), otras psicolaborales (asertividad, seguridad, gestión del tiempo, inteligencia emocional), y otras ligadas a la captación de la información (memoria, percepción, escucha activa, concentración). Dejamos a un lado la cuestión, importante sin duda, de las actitudes. Al igual que otras cuestiones formativas como conocimiento informático, idiomas, etc.

¿Y con ésto que hacemos? Voy a señalar algunas posibles utilidades de un Analista:

– En la Administración Pública: Gabinetes, asesores, unidades de gestión estratégica, órganos de coordinación, centros de estudios, centros de documentación, centros de análisis, centros de prospectiva, unidades de gestión de crisis, unidades de inteligencia policial (un día abordaré la caída del muro que separa/separaba la actividad de la inteligencia clásica de la acción policial en servicios de información), observatorios. En todo caso, siempre que sea preciso apoyar a la toma de decisiones.

– En el ámbito de la empresa: unidades de inteligencia (pongamos el nombre que queramos), departamentos de comunicación (por ejemplo para gestión de crisis informativa, o para la comunicación on-line en un nivel más avanzado y diferente a la figura del community manager), departamentos de marketing (estudio de mercados), departamentos de gestión estratégica, unidades o grupos de staff o asesoramiento, departamentos jurídicos (aprovechamiento de las oportunidades o agujeros existentes en la normativa), estudios de benchmarking, departamentos de análisis y estudios, unidades de prospectiva, departamentos de seguridad, empresas de seguridad privada (protección de personas, de instalaciones, de operaciones civiles, de ONG´s,..detectives,…), empresas de inteligencia.

Una característica: transversalidad, aunque siempre apoyada por la formación de origen del analista (entendemos la formación en analista como unos estudios de postgrado, no asociados a una titulación definida de origen). Y generalista en su visión, aunque su función pueda ser especializada

Una profesión no demasiado conocida, quizás tampoco demasiado valorada, y que precisa ir perfilándose y definiendo su espacio.

 

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Nuevos Dirigentes en China:Desde hace tiempo que se esperaba que Xi sucediera a Hu Jintao, primero como jefe del partido y luego como presidente cuando el Parlamento se reúna durante su sesión anual en marzo. Li es el heredero designado del primer ministro Wen Jiabao.

El congreso en China ofrece pistas sobre los nuevos líderes

ReutersReuters – Hace 3 horas

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  • El Congreso del Partido Comunista de China ofreció las primeras pistas el miércoles sobre el cambio de liderazgo generacional, después de que Xi Jinping y Li Keqiang dieran los primeros pasos hacia ocupar los cargos de presidente y primer ministro, respectivamente. En la imagen, una vista general muestra a los delegados alzando las manos para votar en la sesión de clausura del 18 Congreso Nacional del Partido Comunista en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, el 14 de noviembre de 2012. REUTERS/Carlos BarriaVer fotoEl Congreso del Partido Comunista de China ofreció las primeras pistas el miércoles …

PEKÍN (Reuters) – El Congreso del Partido Comunista de China ofreció las primeras pistas el miércoles sobre el cambio de liderazgo generacional, después de que Xi Jinping y Li Keqiang dieran los primeros pasos hacia ocupar los cargos de presidente y primer ministro, respectivamente.

En un breve comunicado, la agencia de noticias Xinhua, dijo que el vicepresidente Xi y el viceprimer ministro Li habían sido elegidos para el Comité Central del partido al final de un congreso clave, resultado nunca estuvo realmente en duda.

Los 2.270 delegados cuidadosamente seleccionados emitieron sus votos a puerta cerrada en el Gran Salón del Pueblo de Pekín para el nuevo Comité Central, un consejo de Gobierno con alrededor de 200 miembros titulares y 170 miembros alternativos sin derecho a voto.

El comité, a su vez, nombrará el jueves a un Politburó de unas pocas decenas de miembros y a un Comité Permanente del Politburó, el anillo más interno de poder, posiblemente con siete miembros, reducido de los actuales nueve.

Desde hace tiempo que se esperaba que Xi sucediera a Hu Jintao, primero como jefe del partido y luego como presidente cuando el Parlamento se reúna durante su sesión anual en marzo. Li es el heredero designado del primer ministro Wen Jiabao.

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/Por Ben Blanchard y Sui-Lee Wee

Propuestas de juego y ocio en familia:Situarse a la misma altura del niño hasta que las miradas se encuentren. —Ser sensible a los ritmo del niño.

Propuestas de juego y ocio en familia para fortalecer la comunicación con los hijos

Comunicación, confianza, vínculo… son las bases para mantener una buena relación con nuestros hijos y, así, prevenir muchos problemas que pueden aparecer en la adolescencia. Y eso se puede conseguir a través del juego desde la más tierna infancia, como propone una guía elaborada por Acción Familiar («Ideas para compatir el tiempo de ocio en familia»). «Rescata maneras de compartir las cosas en familia. Y recuerda a los adultos que tienen recursos suficientes para influir y encaminar a sus hijos hacia un ocio saludable», explica Cristina de la Guardia, coordinadora de los Programas formativos de Acción Familiar.

Por otra parte, en la rutina diaria, este compendio de propuestas puede dar respuesta a cuestiones muy prácticas: ¿qué hacer con los niños en una tarde lluviosa? ¿o cuando la temperatura baja demasiado? ¿o cuando el dinero no llega a fin de mes y no se puede gastar más? Estos meses son buenos momentos para recuperar los juegos en casa y los espacios de ocio domésticos. No solo porque el mal tiempo del otoño e invierno muchas veces arruina salidas, escapadas y excursiones, sino también porque la crisis económica obliga a un ocio muy diferente.

ES TIEMPO DE COMPARTIR

 

En el fondo, esta guía es fruto de años de trabajo para dar respuesta a miles de padres preocupados por prevenir problemas que les traen de cabeza cuando sus hijos son adolescentes: consumo de alcohol, drogas, salidas nocturnas hasta altas horas de la madrugada… Y para prevenir, la comunicación es la base que debe levantarse y fortalecerse desde que los niños nacen. A través del juego lo podemos conseguir. «Lo más importante que podemos ofrecer a nuestros hijos —asegura Cristina de la Guardia— es tiempo para disfrutar juntos, para compartir, para tener experiencias y para dar pie a la comunicación. Jugando nos conocemos».

La guía es una herramienta que se utiliza en uno de los programas de formación para padres que ya se están desarrollando en diferentes ciudades españolas, como Albacete, Barcelona, Madrid, Murcia, Vizcaya o Zaragoza. Este taller de ocio es impartido gratuitamente por un equipo de psicólogos a petición de asociaciones de padres, centros culturales, empresas… Tiene una duración de diez horas en cinco sesiones.

Hay fórmulas para todos, independientemente de la idiosincrasia de cada familia. Muchas veces basta con rescatar viejas costumbres que en la infancia tuvieron los propios padres y que han sido aparcadas por la vorágine del trabajo y las nuevas tecnologías. «Los padres deben ser imaginativos y creativos», dice De la Guardia. Cualquier momento es bueno para iniciar el juego y consiguientemente la comunicación: la hora del baño, la de la comida, un viaje en coche… He aquí algunas de las propuestas que lanza Acción Familiar para compartir el ocio en familia:

DE 0 A 3 AÑOS

 

El juego es el medio que tienen los más pequeños para expresarse, para relacionarse, para desarrollar sus capacidades físicas, motoras, emocionales, lingüísticas… Es un periodo clave para la maduracióncognitiva del bebé y del niño pequeño. Pero antes de jugar con ellos existen unas normas que debemos tener en cuenta:

—Situarse a la misma altura del niño hasta que las miradas se encuentren.

—Ser sensible a los ritmo del niño.

—Esperar a que el niño tome la iniciativa y elija con qué y a qué quiere jugar. Hay que permitirle jugar a su manera ya que solo continuará jugando mientras se divierta.

—Como paso previo al juego: organizar adecuadamente el espacio, número de objetos o juguetes que se van a ofrecer y prever el tiempo para sacarlos, jugar y después recoger.

—Comentar y describir lo que se va haciendo: objetos, formas, colores, acciones, sentimientos…

—Participar de forma activa y colaborar con el niño.

—Alabar y reforzar el comportamiento del niño: una aplauso, una sonrisa, «muy bien»…

—Poner límites si tiene una conducta agresiva, rompe objetos, escupe…

—Juegos: Hay miles, desde las caricias, cosquillas, construcciones, marionetas y disfraces con ropa usada que ya no se utiliza… La guía propone juegos para cada etapa. Por ejemplo, cuando el bebé ya puede sostenerse sentado sin apoyo: poner a su alcance objetos de diferentes colores, formas y sonidos para que estire los brazos. A esa edad, también les gusta dejar caer los objetos y meterlos en un recipiente y volverlos a sacar. Cuando ya son más mayores les gusta mucho imitar la vida de los adultos: acercarles un botiquín, con tiritas, bolas de algodón… para simular la consulta de un médico. De esta forma crean y experimentan.

DE 4 A 11 AÑOS

 

Ya están preparados físicamente para realizar multitud de actividades; su vocabulario, pensamiento y memoria van a experimentar progresos significativos permitiéndoles comprender cada vez mejor el mundo que les rodea. Comienzan a formar relaciones de amistad con otros niños.

—Juegos: comenzar a crear un huerto en casa, o un jardín; hacer una receta juntos en la cocina involucrándoles desde el inicio, por ejemplo haciendo la compra juntos para adquirir los ingredientes; salir al aire libre en la naturaleza; crear un espacio en casa que sea el rincón del reciclaje donde reciclar cartón en cuadros, instrumentos musicales con botellas y vasos de plástico, adornos navideños; aprovechar los juegos de mesa (domino, parchís…) para hacer campeonatos u olimpiadas; crear un diario de la familia donde se pueden guardar recuerdos de momentos especiales…

DE 12 A 20 AÑOS

 

Los chicos empiezan a compartir su tiempo de ocio fuera del hogar con sus amigos. Lo más importante ya no es tanto hacer cosas juntos con los padres, sino establecer una relación adecuada cuando están padres e hijos juntos. Todo el tiempo de ocio que se ha compartido en años anteriores han sentado las bases para ello.

—Actividades: Fotos, recuerdos… del pasado pueden dar pie a iniciar una conversación con nuestro hijo: los chicos pueden preguntar ¿qué hora te ponían tus padres de regreso a casa?, ¿a qué edad fuiste por primera vez a una discoteca?… Y los padres pueden aprovechar para preguntar a sus hijos: ¿qué profesión te gustaría ejercer?, ¿tienes pensado casarte?… Ver películas en familia da la oportunidad de expresar valores propios y compartidos; leer da pie a hablar e iniciar muchas conversaciones…

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Fuente: diario ABC.

Inteligencia Competitiva La inteligencia competitiva (o business intelligence) es aprender a gestionar y procesar el gran volumen de información y documentación al que hoy tenemos acceso gracias a Interne

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Inteligencia Competitiva

La inteligencia competitiva (o business intelligence) es aprender a gestionar y procesar el gran volumen de información y documentación al que hoy tenemos acceso gracias a Internet, en beneficio de nuestro negocio y actividad profesional. Desarrollar en nuestra organización, empresa o investigación, procedimientos sistemáticos de capturar, analizar, relacionar y agregar valor a información relevante del entorno profesional de nuestra empresa, institu

ción investigadora, región o país.
La inteligencia competitiva abarca el proceso completo y continuo desde captar información relevante del exterior y de la propia organización sobre los temas de interés, seleccionar, analizar, difundirla y transmitirla en la organización, para convertirla en conocimiento compartido y orientado a guiar la toma de decisionescompetitiva.
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Tipos de Inteligencia Competitiva
Existen diversos tipos de inteligencia competitiva según el enfoque de análisis, entre ellos destacan:
Inteligencia regulativa: relativa a las normativas y regulación legislativa que pueden afectar a nuestra actividad, con especial atención en los cambios que se van a producir.
Inteligencia económica, social y política: centrada en analizar y actuar acorde a los cambios económicos, sociales y políticos de la sociedad y el entorno donde nos movemos.
Inteligencia tecnológica: especializada en analizar la situación de la investigación y estado de la tecnología, procesos, estudios y patentes de todos los agentes que intervienen y compiten en el entorno de la organización.
Inteligencia de mercado: analiza la oferta y la demanda del mercado, así como los factores externos e internos que influyen o lo hará en el futuro. Por ejemplo: nuevos productos, benchmark, productos sustitutivos, negociación con públicos, etc.
Todos estos tipos de inteligencia competitiva analizan aspectos concretos del entorno y están relacionados entre sí. Un sistema de inteligencia competitiva debe emprenderse desde el enfoque integral, entendiendo que la organización vive en un sistema donde todas las dimensiones están relacionadas entre si.
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