El director general de la Guardia Civil ha inaugurado hoy el busto del “Guardia Civil del Servicio Rural”, donada al Cuerpo por el Grupo Empresarial C.T.O. en homenaje a la labor que desempeña este Servicio.

La Comandancia de Madrid recibe una estatua en homenaje al Servicio de Seguridad Ciudadana de la Guardia Civil

24 / 10 / 2012 TRES CANTOS (MADRID)

El director general de la Guardia Civil ha inaugurado hoy el busto del “Guardia Civil del Servicio Rural”, donada al Cuerpo por el Grupo Empresarial C.T.O. en homenaje a la labor que desempeña este Servicio.

Arsenio Fernández de Mesa ha estado acompañado por el teniente – alcalde de Tres Cantos, Javier Juárez, y por el general jefe de la Zona de Madrid, José Quílez.

El acto se ha celebrado en la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, ubicada en el madrileño municipio de Tres Cantos.

El director general de la Guardia Civil ha inaugurado hoy una estatua del “Guardia Civil del Servicio Rural”, donada al Cuerpo por el Grupo Empresarial C.T.O. Business Excellence School (un grupo especializado en cursos, másters y postgrados) en homenaje a la labor que desempeña el servicio de seguridad ciudadana.

En el acto, celebrado en la sede de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid, ubicada en el madrileño municipio de Tres Cantos, Arsenio Fernández de Mesa ha estado acompañado por el teniente – alcalde de Tres Cantos, Javier Juárez, y por el general jefe de la Zona de Madrid, José Quílez.

Tras saludar a las autoridades presentes, el director general ha agradecido al grupo CTO la donación de la escultura al Cuerpo y ha destacado el Convenio de Colaboración en el ámbito de la enseñanza que va a llevar a cabo la Guardia Civil junto con dicha organización. Este convenio permitirá la formación de los componentes del Cuerpo en los cursos de postgrado del Grupo, así como la aportación de los conocimientos y experiencias de nuestra Institución en sus acciones formativas.

Arsenio Fernández de Mesa ha resaltado que esta estatua del guardia civil de los años 50, moldeada con excepcional realismo, refleja de forma inmejorable la  percepción que los españoles han tenido y tienen de nuestra Institución. Esa dureza en la prestación del servicio y el característico espíritu de sacrificio del guardia civil ha sido plasmada de manera extraordinaria por su creador, el destacado escultor Jorge Muñoz.

El director general ha asegurado que debido al trabajo realizado por el Cuerpo durante toda su historia ha permitido que la Guardia Civil haya evolucionado en la misma medida que su entorno sin olvidar sus valores como la voluntad de servicio, lealtad, austeridad, disciplina y compañerismo.

Por último, Fernández de Mesa animó a los guardias civiles presentes en el acto a seguir demostrando la actitud y el compromiso profesional que les caracteriza.

Para más información pueden establecer contacto con el Gabinete de Prensa de la Guardia Civil, en el teléfono 91 514 60 10.

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uba y Fidel Castro: A estas alturas, lo extraño no es su muerte, sino su terca insistencia en mantenerse vivo. Parecía acertado morirse en el 50 aniversario de la Crisis de los Misiles. Todo un amable detalle histórico.

La nueva muerte de Fidel Castro

 

 

Cada cierto tiempo se esparce el rumor de la muerte de Fidel Castro. Es casi una costumbre. Rutinariamente, los medios de comunicación ponen al día sus obituarios y se preparan para el gran entierro. Esta vez la noticia partió de Venezuela y parecía verosímil. Fidel llevaba varios meses en silencio total y se decía que era la consecuencia de un severo episodio cerebrovascular que casi lo había liquidado. Como se trata de un anciano de 86 años gravemente enfermo, no era nada sorprendente. A estas alturas, lo extraño no es su muerte, sino su terca insistencia en mantenerse vivo. Parecía acertado morirse en el 50 aniversario de la Crisis de los Misiles. Todo un amable detalle histórico.

Al fin y al cabo, se sabe que su mausoleo está listo en el cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, a 765 kilómetros de La Habana, muy cerca de la tumba que guarda los restos mortales de José Martí. Se sabe, también, que el muy previsor Raúl Castro tiene escrito el parte de prensa y muy ensayada la liturgia del esperado deceso. Si hay algo que no va a sorprenderle es la muerte de su hermano. Él es una persona organizada. Siempre ha estado pendiente y dependiente de Fidel, y así será hasta el último minuto. No ignora que Fidel le moldeó totalmente su existencia desde que era un adolescente. Cuando Raúl piensa o dice que le debe la vida a Fidel, es algo rigurosamente cierto. Fidel le hizo de punta a rabo, como el escultor que talla una figura de madera. Como Gepeto hizo a Pinocho.

Probablemente, primero el féretro será velado en la Universidad de La Habana o en la Plaza de la Revolución. Le harán guardia de honor algunos de los más vistosos veteranos de Sierra Maestra que lo sobrevivan. Luego el cadáver recorrerá la carretera central desde la capital hasta Santiago de Cuba, la ciudad de donde partió a hacerse cargo del poder el 1 de enero de 1959. A Fidel, muy cauteloso, le tomó una semana hacer ese recorrido, rodeado por multitudes entusiastas. Desandar ese camino, ya muerto, pero cubierto por la bandera cubana, le tomará algo menos, pero también será una marcha lenta. Si examinan el ritual, comprobarán que los muertos, en todas partes, siempre van despacio. Dentro de la escenografía revolucionaria, ese último acto, cargado de simbolismos, tiene cierta importancia. Genio y figura, nunca mejor dicho, hasta la sepultura.

No tiene sentido suponer que Raúl Castro esconderá la muerte de su hermano. ¿Con qué objeto? Él tiene en sus manos todos los resortes del poder. Cuando ocurra, a las pocas horas de ser notificado el general-presidente, las emisoras de radio comenzarán a tocar marchas militares y temas fúnebres, y algún locutor consternado anunciará con voz engolada la hora en que el portavoz del Gobierno, o el propio Raúl, se dirigirá a la nación para hacer un anuncio importante. En ese momento, ya todo el mundo supondrá de qué se trata y la noticia, deliberadamente filtrada, será recogida por todas las agencias de prensa internacionales.

Desde el punto de vista psicológico, el suceso tiene mucha importancia. Tres generaciones de cubanos han nacido y crecido a la sombra de Fidel. Aunque todo el mundo espera su muerte, la noticia será un mazazo y el régimen hará todo lo que esté a su alcance para subrayar el dolor de la población, como hicieron en Corea del Norte cuando murió Kim Il Sung o en España tras la muerte de Franco. El duelo, piensan, sirve para cohesionar a las masas.

¿Y qué va a pasar entonces? Sin duda, seguirá, inexorable, el proceso de abandono y negación del caudillo muerto. Ocurre siempre. Si no lo hace el propio Raúl, lo hará su sucesor. Stalin, que era como Dios en la URSS, se murió en marzo de 1953 en medio de un millón de promesas de adhesión eterna a su memoria. Su gloria sólo duró hasta febrero de 1956. Durante el Vigésimo Congreso del Partido Comunista hicieron trizas su memoria. A Fidel le ocurrirá lo mismo.

Morenés, tras la reunión sobre Afganistán de los ministros de Defensa de la OTAN con los socios que los apoyan en el país asiático. / OLIVIER HOSLET (EFE)

España completará en un mes el recorte de tropas en Afganistán

El nuevo contingente será un 10% menor, pero tendrá mejor armamento

Morenés, tras la reunión sobre Afganistán de los ministros de Defensa de la OTAN con los socios que los apoyan en el país asiático. / OLIVIER HOSLET (EFE)

 
El Ministerio de Defensa aprovechará el próximo relevo del contingente español en Afganistán para reducir en un 10% sus efectivos e iniciar así la retirada de las tropas españolas, que debe completarse en 2014. Frente a los 1.521 militares autorizados como máximo hasta ahora, el nuevo contingente tendrá hasta 1.370; procedentes, en su mayoría, de la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat), con base en Galicia y Asturias. La Brilat relevará a la Brigada Paracaidista (Bripac), que ha permanecido casi seis meses en la zona, en seis vuelos programados entre el 27 de octubre y el 21 de noviembre.

En realidad, la reducción se ha ido anticipando en los últimos meses mediante la no sustitución de alguna unidad retirada, como el avión de transporte C-295 que está destacado en Herat, y la reducción de otras. España cuenta, por ejemplo, con media docena de OMLT (equipos de mentorización y enlace con el Ejército afgano) que pasarán a llamarse MAT (equipos de asesoramiento militar) en la nueva fase y reducirán sus miembros de 45 a 30.

En principio, el plan de Defensa es que el 40% de las tropas españolas se retire en 2013 y el resto, en 2014. Sin embargo, el ministro de Defensa, Pedro Morenés, reconoció la semana pasada en Bruselas que la retirada podría acelerarse sustancialmente, de forma que el grueso de las tropas estuviera ya en casa el año próximo.

A medida que se recorta el número de militares se está reforzando su armamento. La Brilat llevará por vez primera a Afganistán morteros Cardom de fabricación israelí montados sobre vehículos que pueden disparar sin necesidad de detenerse e incrementan la capacidad de respuesta ante los ataques de la insurgencia.

El vicepresidente Joseph Biden describió la última estrategia de la Adiministración Obama en términos deliberadamente descarnados en su debate con el representante (y candidato republicano a la vicepresidencia) Paul Ryan: «Nos iremos de Afganistán en 2014, punto».

La guerra de Afganistán caldea el último debate presidencial en EE UU

La guerra es uno de los asuntos que Obama y Romney abordarán en el último cara a cara esta noche

Soldados estadounidenses evacuan a un compañero herido en la provincia de Logar la semana pasada. / MUNIR UZ ZAMAN (AFP)

El vicepresidente Joseph Biden describió la última estrategia de la Adiministración Obama en términos deliberadamente descarnados en su debate con el representante (y candidato republicano a la vicepresidencia) Paul Ryan: «Nos iremos de Afganistán en 2014, punto». Ryan no discutió ese plazo pero insistió en un pequeño margen de maniobra al decir que Mitt Romney consultaría con sus generales sobre los plazos, los recursos y las condiciones sobre el terreno para impedir poner en riesgos los logros de Estados Unidos en un conflicto que empezó en 2001.

Sorprendentemente, este intercambio hace 11 días puede haber sido la discusión más sustanciosa durante toda la campaña electoral sobre cómo gestionar el conflicto más duradero en la historia estadounidense. No era una discusión sobre los objetivos que EEUU debería tener sino sobre cuán rápido salir de allí.

No obstante, tanto para el presidente Obama como para Mitt Romney, hallar una salida satisfactoria a la guerra en Afganistán y mantener la influencia estadounidense en la permanente guerra encubierta en Pakistán será un desafío mucho mayor que simplemente decidir cuándo apaga la luz, o bajará su intensidad, en el esfuerzo bélico después de 2014. gestionar el coflicto mientras EEUU se dirige hacia la salida requerirá que el próximo presidente tome decisiones difíciles, alguna de las cuelas pueden salir a relucir en el tercer y último debate presidencial, este lunes (madrugada del martes en la España peninsular), en el que Afganistán es uno de los cinco asuntos que ambos candidatos discutan.

Incluso tras más de una década de conflicto, las decisiones que se requieren serán dolorosas; ¿Seguirá Estados Unidos entrenando al Ejército afgano incluso si los ataques verde contra azul -en los que las tropas afganas van contra sus instructores- siguen causando bajas? ¿Trabajará el próximo presidente a través de cada vez más hostil presidente afgano, Hamid Karzai, o le circunvalará en vista de que se supone que abandonará el cargo más o menos cuando salgan las tropas estadounidenses? ¿Seguirá intentando negociar con los talibanes o haciendo presión para mantener un presencia duradera de 10.000-15.000 soldados dentro de Afganistán?

Incluso si el próximo presidente negocia la presencia a largo plazo de EEUU en Afganistán -una parte del plan de la Administración que el señor Biden nunca reconoció en el debate-  bastará para evitar que los talibán tomen ciudades estratégicas? Perpetrará ataques dentro de Pakistán contra los insurgentes y, si es necesario, le permitirá a Estados Unidos responder lo suficientemente rápido si el arsenal nuclear paquistaní parece estar en peligro de caer en manos extremistas?

Bajo todas estas preguntas subyace una más fundamental: ¿Merecía el aumento de tropas de Obama, que oficialmente concluyó el mes pasado, el coste en sangre americana y dinero? El señor Obama ha evitado la discusión a lo largo de la campaña. Cuando el llamado aumento de tropas concluyó, devolviendo el nivel de fuerzas a su nivel preaumento de 68.000, nunca lo admitió quizá para evitar recordar a los estadounidenses que tantas tropas seguían sobre el terreno o incluso para evitar recordar a los talibanes que incluso esas tropas se irán.

Por su parte Romney raramente ha profundizado en la cuestión de cómo gestionaría la guerra de manera diferente. En enero, intentando apelar a su base conservadora, declaró: «Debemos negociar con los talibanes, debemos derrotar a los talibanes», añadiendo que su estrategia consistiría en «vamos a todos los rincones donde están y los matamos». después de que sus asesores le alertarán de que sonaba como una receta para una guerra interminable, no ha vuelto ha repetir esa declaración.

La realidad a la que se enfrentará el próximo presidente es bastante sombría. Altos cargos aseguran que el próximo ocupante de la Casa Blanca tendrá que afrontar el hecho de que Estados Unidos y sus aliados se retiran, de que los talibanes retomarán el control sobre territorio por el que las tropas estadounidenses han luchado y han muerto.

«Cuando miremos el mapa en dos años, los talibanes estarán controlando grandes franjas rurales en el sur», dice un alto cargo de la Administración. «Y eso es algo de lo que nadie quiere hablar mucho».

Quizá no debería sorprender que en la campaña haya habido tan poco debate sobre Afganistán: A Obama le persiguen las suposiciones aparentemente razonables de 2009 sobre cómo resultaría el aumento de tropas, que finalmente acabo de manera básicamente fallida. Y el señor Romney deberá decidir antes o después si su llamamiento a restaurar el liderazgo estadounidense, del que habla casi a diario en cada una de sus paradas, implica extender una guerra que se ha vuelto muy impopular incluso entre los republicanos.

Si la OTAN llegó a Afganistán con el propósito de instaurar un régimen homologable a los occidentales, hace tiempo que ha renunciado. En Moqur, las viudas y huérfanos del accidente del Yak-42

La difícil tarea de preparar el día después de la salida de la OTAN

Militares españoles instruyen al Ejército afgano para que combata solo a los talibanes

«Nos jugamos la vida», advierte el comandante Fajardo a un mando afgano

Un militar español charla con unos niños durante una patrulla conjunta con el

En el bazar de Moqur, el mulá del batallón del Ejército afgano intenta tranquilizar a los comerciantes, temerosos de que la aparente calma que se respira desaparezca cuando se vayan los soldados españoles, a principios de 2013. “Los talibanes no vendrán porque nosotros estamos aquí”, le dice el capellán, con uniforme de campaña y galones de comandante. “Pero vosotros no tenéis aviones ni helicópteros”, replica el vendedor. “Tenemos cañones. No tienes de qué preocuparte”, insiste el religioso-militar.

En apariencia, la patrulla de los soldados españoles es un paseo relajado a pie, que incluye visitas a dos aldeas vecinas. Pero la operación ha sido minuciosamente preparada. Las piezas de artillería de calibre 122 del Ejército afgano apuntan a la zona donde se realiza la patrulla, igual que los morteros del contingente español. Un helicóptero medicalizado está en alerta por si hubiera que evacuar a algún herido e incluso se dispone, durante una hora, de la cobertura de dos aviones de combate de la OTAN. Un Raven –similar a un aparato de aeromodelismo—sobrevuela la zona vigilando. No hay lugar para imprevistos. O sí.

El comandante Alberto Fajardo descubre horrorizado que la columna de militares afganos con la que deben encontrarse los españoles se ha equivocado de ruta y que no hay forma de avisarles porque las transmisiones no funcionan. El teniente coronel al mando del kandak(batallón) del Ejército afgano se lleva una bronca monumental. “Las transmisiones hay que comprobarlas el día antes. Esto no puede volver a ocurrir. Nos jugamos la vida, un día nos van a pegar un tiro. Si el oficial al mando de las transmisiones es un incompetente hay que cesarlo”, le suelta Fajardo. Su interlocutor aguanta el chaparrón sin perder la sonrisa.

Como muchos mandos del nuevo Ejército afgano, el teniente coronel es un militar profesional que combatió contra los muyahidin durante el régimen prosoviético de Nayibulah. Ahora lleva un fusil M-16 y viaja en un Humvee estadounidense, pero resulta difícil que olvide las tácticas que aprendió en su juventud: política de tierra quemada y destrucción de núcleos rurales para privar a los insurgentes de su medio natural. Justo lo contrario de lo que los militares españoles intentan inculcarle ahora: acercarse a la población, ganarse sus corazones.

Por eso, se hacen acompañar por militares afganos cuando acuden a los colegios a repartir juguetes o se reúnen con los notables de una aldea para tomar nota de sus necesidades: agua, grano, mantas para aguantar el invierno que se anticipa durísimo. Pero, como dice un refrán local, “los afganos no se venden, solo se alquilan”. La lealtad tiene fecha de caducidad.

Tiene razón el comerciante del bazar. Hasta ahora la OTAN ha conseguido contener la presión de los talibanes gracias a la superioridad aérea. Cuando una patrulla se ve en apuros, acuden en su auxilio aviones de combate o helicópteros de ataque que ponen en fuga a los agresores. Aún así no se ha logrado derrotar a la insurgencia, solo mantenerla alejada de las ciudades y las principales vías de comunicación. Lo mismo que los soviéticos antes de retirarse.

Cuando una unidad del Ejército afgano se ve atacada, también pide apoyo aéreo. No lo hace directamente, sino a través de los mentores asignados a cada unidad; entre ellos los españoles. Pero los afganos carecen de controladores sobre el terreno para guiar a los bombarderos hasta sus objetivos (TACP) y la OTAN desconfía de su escaso cuidadocon los daños colaterales, así que los aviones raramente disparan. Prefieren dar algunas pasadas disuasorias.

Tras los IED (artefactos explosivos improvisados, en sus siglas en inglés), los talibanes infiltrados en el Ejército son la principal amenaza para las tropas internacionales. Más de medio centenar de bajas en lo que va de año. En la terminología OTAN, se denominan “green on blue”(verde en el azul), cada uno que lo interprete como quiera. Los españoles tuvieron el suyo cuando, en agosto de 2010, el conductor del jefe de Policía mató a dos guardias civiles y un intérprete en Qala-i-Naw.

El capitán Modesto Muñoz es uno de los mentores del Ejército afgano en Moqur. Su tarea le exige trabajar codo con codo con los militares afganos. Ellos no pueden entrar armados en las bases de la OTAN, aunque él sí puede hacerlo en los cuarteles afganos. Además, lleva siempre escolta y si algún militar afgano le infunde sospechas, es inmediatamente trasladado. Pero nada le garantiza que alguno de sus tutelados no se revuelva un día contra él. Su fórmula: “Fiarte de tu intuición, establecer vínculos personales con ellos, mostrarte respetuoso con sus costumbres y no obsesionarte demasiado”.

Si la OTAN llegó a Afganistán con el propósito de instaurar un régimen homologable a los occidentales, hace tiempo que ha renunciado. En Moqur, las viudas y huérfanos del accidente del Yak-42 (en el que murieron 62 militares españoles) financiaron la construcción de un colegio, que abrió sus puertas en 2006 para niños y niñas. Hoy solo acuden los varones. El subteniente Ángel Ortega no reconoce que sea una concesión a los talibanes. “Es preferible que la escuela siga abierta y, al final, quizá regresen las niñas”. Si la transición para la OTAN está cerca de su fin, para los afganos no ha hecho más que empezar.

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