La Policía Nacional destapa un fraude a la Seguridad Social de más de 3.000.000 de euros

Nueve personas investigadas en la provincia de Valencia por diversas formas de defraudación

Los agentes de la Policia Nacional han detectado que, con el fin de eludir el pago de las cantidades adeudadas, las defraudadoras ponían en práctica diversas conductas. Creaban sucesivamente sociedades mercantiles a las que transferían la actividad que venía desarrollando la deudora, o entramado

 

Los investigados ponían en práctica diferentes conductas para eludir los pagos, como crear sucesivamente sociedades mercantiles a las que transferían la actividad que venía desarrollando la deudora, o entramados empresariales en los que la actividad empresarial aparece en una u otra según convenga

06-septiembre-2018.- Agentes de la Policía Nacional, en colaboración con la Tesorería General de la Seguridad Social, han desarrollado una operación contra el fraude a la Seguridad Social en la provincia de Valencia. Se han investigado a nueve personas como responsables de impagos de cuotas que han causado un perjuicio total a la Administración de más de 3.000.000 de euros.

La investigación comenzó a mediados del pasado año gracias a diferentes escritos-denuncia remitidos por parte de la Tesorería General de la Seguridad Social. Los agentes han revisado y analizado cuatro expedientes de empresas deudoras, todas ellas domiciliadas en la provincia de Valencia, determinando la implicación de los investigados en diversos delitos.

Los agentes han constatado que los responsables de los ilícitos son principalmente los administradores y socios de las empresas, si bien también se ha detectado la implicación de familiares directos y de trabajadores que actuaban como testaferros. Estos últimos bajo la amenaza de perder su puesto de trabajo.

Los policías han realizado informes patrimoniales de las personas y empresas implicadas, logrando aflorar bienes que habían tratado de ser ocultados para evitar las acciones ejecutivas de los acreedores, simulando con ello una situación de insolvencia.

Diversas formas de defraudación

Los agentes han detectado que, con el fin de eludir el pago de las cantidades adeudadas, las defraudadoras ponían en práctica diversas conductas. Creaban sucesivamente sociedades mercantiles a las que transferían la actividad que venía desarrollando la deudora, o entramados empresariales en los que la actividad empresarial aparece en una u otra según convenga. También se ha detectado la transmisión de la titularidad de los bienes entre empresas o empresarios, impidiendo o dificultando su localización, la ocultación a los organismos competentes de la Administración para eludir el pago de la deuda o la simulación de delitos –robos o hurtos- para distraer los bienes muebles.

De todos los expedientes revisados destacan dos por el “modus operandi” realizado para cometer el presunto fraude. Los agentes detectaron un establecimiento comercial cuyo administrador había dejado sistemáticamente de hacerse cargo de las obligaciones con la Seguridad Social. Cuando la empresa alcanzó una deuda de unos 400.000 euros vendieron las participaciones por “un euro” a otra empresa pantalla, representada por una persona insolvente. Paralelamente crearon una nueva mercantil a nombre de un familiar. Cuando comenzaba a defraudar a la Seguridad Social, ponían al frente de la misma a un nuevo testaferro previo pago de sus servicios.

El administrador actuaba siempre con dinero en efectivo, tanto para el pago de nóminas como de proveedores, sin hacer uso de cuentas bancarias ni permitir el pago con tarjeta evitando así cualquier acción ejecutiva. Además utilizaba diversos ardides jurídicos para ocultar sus propiedades, llegando a falsificar un contrato de alquiler de un local con su propia madre, fallecida cinco años antes. Con esta operativa había conseguido defraudar más de 750.000 euros.

En el otro caso, los responsables de un establecimiento hostelero dejaron de hacerse cargo del pago de las cuotas de sus trabajadores, si bien sí realizaban la deducción de sus nóminas creando un agujero a la Seguridad Social de más de 500.000 euros. Para cometer su actividad delictiva llegaron a simular y denunciar falsamente robos en el establecimiento para distraer de este modo la acción de la Administración.

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Es un mercado de enorme potencial. Además del más bien alto crecimiento del PIB de los últimos años, Indonesia se caracteriza por ser la cuarta economía más poblada del mundo y la más importante de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático [ASEAN], en la que China no está incluida. Sus factores de crecimiento pasan por una clase media de más de 35 millones de potenciales consumidores, un sector financiero consolidado, abundantes recursos naturales, un sector turístico dinámico y cierta estabilidad política. No obstante, necesita reformas estructurales que disminuyan las desigualdades y supriman las complejas regulaciones sobre el comercio, así como la corrupción y falta de transparencia en la información por parte de las autoridades.

 

Las empresas que deseen empezar relaciones comerciales necesitarán contratar agentes o distribuidores que ayudarán a vender el producto o servicio y aconsejar sobre estrategias de penetración donde en algunos procesos de fabricación son necesarias licencias o autorizaciones. Por otro lado, se pueden abrir oficinas de representación e incluso firmar acuerdos de colaboración [joint ventures] con empresas indonesias. El inglés se usa en las relaciones con cualquier empresa, aunque es preferible estar acompañado de un agente nativo para las negociaciones fuera de Yakarta.

 

Se valoran los encuentros `cara a cara´ y solo se debe utilizar una comunicación escrita al principio de la operación en la que se fije una reunión, que en algunos casos no estará confirmada hasta que el vendedor esté en el país. En las reuniones la puntualidad no es esencial y pueden cancelarse en el último momento.

 

El precio es un elemento sensible que suele tenerse en cuenta más que la calidad, y queda fijado desde las primeras comunicaciones. Los aspectos personales importan, puesto que se pretenden relaciones comerciales duraderas. Hay que saber que es el país con el mayor número de musulmanes del mundo y cerrar las reuniones con un `gracias´ [`terima kashi´] en indonesio puede resultar de ayuda. Se utiliza el dólar americano [USD], aunque la moneda doméstica es la rupia indonesia [IDR] libremente convertible. No existe control de cambios, por lo que para su entrada o salida no se necesita autorización previa. Sin embargo, todas las operaciones por encima de los 10.000 dólares deberían comunicarse al ministerio correspondiente. Para las primeras operaciones es habitual el pago mediante Crédito Documentario Irrevocable y Confirmado. Los pagos se hacen a través de entidades financieras designadas oficialmente y no se acepta efectivo. Cuando las relaciones se afianzan, es aconsejable utilizar las transferencias SWIFT normalmente con pago aplazado entre 90 y 180 días. En estos casos, tiene especial relevancia la contratación del seguro de crédito a la exportación como instrumento de cobertura de riesgo de impago.